Recuperarse de un trastorno alimentario requiere, además del tratamiento individual, un espacio donde adquirir información y herramientas concretas para sostener el cambio. Un grupo basado en modelos con respaldo científico, orientado a interrumpir el circuito de restricción, atracón y purga, desarrollar estrategias de afrontamiento por fuera de la comida y fortalecer la motivación junto a pares que atraviesan lo mismo.